La acidez gástrica es importante para la absorción de minerales y varios estudios han investigado si la hipoclorhidria inducida por los inhibidores de bomba de protones (IBP) podría provocar deficiencias de micronutrientes clínicamente importantes. Este déficit podría explicar en parte, la relación entre el uso de IBP y osteoporosis. Un reciente estudio poblacional de cohorte retrospectivo, muestra que los usuarios de IBP a largo plazo tienen un mayor riesgo de osteoporosis (HR 1,62; IC 95 %, 1,22- 2,15; P = 0,001). En el análisis de la fractura de cadera, el uso de IBP no se asoció significativamente con fractura de cadera (HR, 1,45 IC 95 %, 0,74-2,80; P = 0,27).1 El riesgo de osteoporosis parece ganar sentido en la lectura de los meta-análisis, sin embargo en referencia al riesgo de fractura, la evidencia no es tan consistente, ya que se observa un incremento del riesgo relativo (RR) de fractura de cadera del 20% (IC 95% 1,14– 1,28, p < 0,0001) pero con un grado de heterogeneidad estadística muy alta debido a la diferencia entre estudios, por lo que no pueden tomarse conclusiones con estos resultados.2 También se analizaron por diferente tipo de IBP con resultados controversiales, sin poder demostrar riesgo para esomeprazol ni para pantoprazol por presentar un RR neutro, y con una evidencia más fuerte para omeprazol y rabeprazol.
Las guías del American Gastroenterological Association no recomiendan un aumento de la ingesta de calcio, magnesio, vitamina B12 más allá de la dosis diaria recomendada o realizar de rutina una densitometría ósea o la detección de micronutrientes, ya que no hay evidencia fuerte a favor o en contra. 3
A pesar de la larga lista de efectos adversos potenciales asociados con la terapia con IBP, la calidad de la evidencia que subyace a estas asociaciones es consistentemente baja a muy baja. Las magnitudes del aumento del riesgo absoluto para pacientes individuales son modestas, particularmente con una dosis única diaria. Los pacientes que requieren IBP a largo plazo son aquellos con ERGE (enfermedad por reflujo gastroesofágico) complicada, ERGE no complicada con evidencia objetiva de exceso de ácido, esófago de Barrett con síntomas de ERGE y profilaxis de sangrado con AINE (antiinflamatorios no esteroides)4.
Cuando los IBP se prescriben adecuadamente, sus beneficios superan los riesgos. Las mejores estrategias actuales para mitigar los riesgos potenciales de los IBP a largo plazo son evitar prescribirlos cuando no están indicados y reducirlos a su dosis mínima cuando se pueda y esté indicado.
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Park DH, Seo SI, Lee KJ, et al. Long-term proton pump inhibitor use and risk of osteoporosis and hip fractures: A nationwide population[1]based and multicenter cohort study using a common data model. J Gastroenterol Hepatol. 2022;37(8):1534-1543. doi:10.1111/jgh.15879
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Poly TN, Islam MM, Yang HC, Wu CC, Li YJ. Proton pump inhibitors and risk of hip fracture: a meta-analysis of observational studies. OsteoporosInt. 2019;30(1):103-114. doi:10.1007/s00198-018-4788-y
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Targownik LE, Fisher DA, Saini SD. AGA Clinical Practice Update on De-Prescribing of Proton Pump Inhibitors: Expert Review. Gastroenterology. 2022;162(4):1334-1342. doi: 10.1053/j.gastro.2021.12.24
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Freedberg DE, Kim LS, Yang YX. The Risks and Benefits of Long-term Use of Proton Pump Inhibitors: Expert Review and Best Practice Advice From the American Gastroenterological Association. Gastroenterology. 2017;152(4):706-715. doi: 10.1053/j.gastro.2017.01.031